Nueves meses después de la primera vez, creí que volver a recorrer los 145 minutos de "Rois et reine" me darían mayor lucidez de por qué esta película me parece especial.
La he vuelto a ver esta tarde y sigo obnubilado tras ese largo final en el que el personaje de Mathieu Amalric toma una decisión acerca del pequeño Elias. Conmovido quedaba yo por sus palabras, por la sabiduría de ese trastornado excéntrico, que quizás no lo esté tanto, quizás sólo nos despisten sus formas histriónicas.
Y conmovido sigo por Nora, por los cuatro hombres a los que ha amado, por el rostro y la interpretación inolvidable de Emmanuelle Davos, y por ese encuentro de "la paz".
Es un narración con infnitos meandros sorprendentes, la relación de Nora con su padre, con su marido muerto, con Ismael (Amalric), con su hermana. La familia de Ismael, los conflictos de él con su abogado,con su psicoterapeuta negra, el personaje estupendísimo de Arielle la china.
Puede que no todos interesen siempre, que a veces pueda parecer que la película es "recortable" por exceso. Pero en el fondo creo que parte de su emoción es introducirte a fondo en un cosmos tan propio, tan sólido y tan particular que llegas a sentir como tuyo.
Y es que además ¿que tendrá ese look visual en socpe, aparentemente realista, para hacer sentir que estás en un mundo único e intransferible, pero tan cercano y creíble?
Yo no acababa de estar seguro que en este segundo visionado no fuera a perder parte de su chispa, pero me ha convencido y cautivado sobradamente como uno de mis títulos de cabecera del cine, sin específicar época, país o estilo.
¿Alguien más la ha visto?, ¿posibles pegas que pudieran arrojar luz sobre otras zonas de la película?
2/9/2007 (22:07)