Ninovska

Lo primero que viene a la mente al ver Fitzcarraldo es justamente esto que dices: las similitudes con "Aguirre..."

Un hombre obsesivo como Aguirre, aunque se han limado las asperezas, lo arisco del personaje, y Fitzcarraldo desde el principio resulta más atractivo, más simpático.

Ese barco atravesando la selva amazónica es un espectáculo a l u c i n a n t e, una locura que me sacaba de quicio y me hacía saltar, ¿pero dónde van hombreeeeeeeeeee, pero si estan talando, pero, pero, qué animaaaaaaaaaales! ¿esto va en serioooooooo!

Recuerdo que con Aguirre sufría viendo cómo sufrían los que acompañaban al loco de Aguirre, atravesando esa selva imposible. Pero Fitzcarraldo me indignaba: "¿qué necesidad hay de ese destrozo ecológico, hombre?, ¿no puede hacerse lo mismo sin que sea real?" Luego me calmé pensando que ese trozo de selva se debe haber recuperado ya, ¿no? En Aguirre la selva triunfa ante la intrusión del hombre blanco, es lo que también simboliza la fallida aventura del tren de Fitzcarraldo. Pero luego el hombre blanco llega con otra arma de conquista mucho más peligrosa que los propios soldados: la música, el arte occidental que conquista mejor que todas la violencia junta.

Hummmmmmmmmmm deberían tomar nota los estadounidenses para conquistar Oriente Medio. Lo que no pueden las armas de destrucción masiva, puede la coca-cola, los jeans y el rock and roll.

12/10/2007 (11:23)