A mi esta película no me ha impresionado tanto como señala Sire. Tal vez porque esperaba otra cosa visualmente más alucinante, y tener reciente la abigarrada, provocadora y psicodélica Santa Sangre, me ha dejado poco margen para la sorpresa.
Pero sin embargo tiene aspectos que la hacen única, muy única en un clasicismo que solo es aparente. Desde el increíble inicio, como avisó Cienfuegos: una mujer calva dando una soberana paliza a un hombre, al que roba y deja tendido medio muerto, que te clava de sorpresa en el asiento, esperando saber cómo va a evolucionar y qué ha pasado a tan alucinado personaje para llegar a tal extremo. Para luego, durante toda la película, el director va riéndose de nuestras expectativas de espectadores de medio pelo de ver la maldad, la ruindad, la mentira, redimidas por la voluntad de los buenos y bondadosos; como si de un prestidigitador bromista se tratara, Fuller va acercándose a nuestras narices para enseñarnos los trucos de magia del cine clásico -esos deux ex machina tan evidentes que tan aparentes estan para salvar a los buenos: la niña jugando justo al lado de la cárcel, la prostituta que consigue un trabajo honrado y se redime con solo desearlo- para luego, cuando nos tiene convencidos de que todo se solucionará como el cine clásico nos tiene tan bien acostumbrado, darnos un corte de mangas, ¡y ahí te quedas crédulo espectador, bobo, creías que iba a contentar tus ansias de buen rollito! ¡tonto del bote! Y nos cambia el esperado bonito final, o por los menos otros no menos malos, que nos hubieran contentado y que estamos esperando para que nos deje satisfechos de saber que el mundo está bien, correctamente construído porque siempre ganan los buenos, con el cerebro lleno de vibraciones positivas y el azúcar circulando con placer por nuestras venas, para negarnos la buena onda y enviarnos de vuelta a los infiernos de la realidad. Ya se que es lo qeu quieren, pero ¿habían creido Ustedes que iba a darselo?, parece decirnos Fuller, ¡Pues iban muy equivocados!Ahí tenemos al desmontado mito de la Cenicienta redimida por el amor del príncipe. Y la verdad, gracias, Sr. Fuller, los cuentos rosas sólo estan bien en al infancia.
1/8/2007 (0:43)