luiyi

Ni que decir tiene que a mí sí me gusta :-))

Veo a Jodorowsky entre los cineastas que parten de la realidad pero para
reelaborarla completamente (sobre todo en esta peli, El topo y La montaña
sagrada son más una sucesión de imágenes-símbolos). Como Fellini o Lynch, por comparar. Y en lo que se convierte la realidad tras atravesar la cabeza de Jodorowsky es, de alguna manera, en lo esencial, lo arquetípico, recreado en una serie de imágenes que, por otro lado, enriquecen significativamente el concepto que quieren representar. Imágenes (sobre todo en Santa Sangre) que exponen una perturbación. Como Lynch, pero si en éste el propósito es remover el suelo que nos sostiene, inquietar, el propósito de Jodorowsky es sanar. Las tres pelis que le he visto culminan con una liberación, concretamente Santa Sangre con una curación. No en vano el chileno profesionalmente también es "sanador".


SPOILERS


Santa Sangre, mi visión:

La primera parte de Santa Sangre no es tan simbólica. Es la exposición de los hechos hasta que ocurra el acontecimiento perturbador. El niño Félix ve el mundo desde el circo. El circo es su hogar y allí está rodeado de criaturas benéficas: payasos, enanos, la niña-hada. No tanto su padre (¿lo primitivo, lo incontrolado, el ello?) y menos su madre (lo intransigente, lo represivo, ¿el super yo?). De la colisión de ambas fuerzas surge el conflicto, la perturbación, el alejamiento del circo, el fin de la infancia.

Esta escena que cierra la primera parte es mi preferida. Cruda pero tambiénde un gran lirismo, con esa canción de la barca. La música en Jodorowsky es muy importante, está presente casi siempre, haciendo un gran trabajo de modulación de la imagen. Muchas veces con los músicos en directo, como en la secuencia esa.

Esta primera parte me tira más que la segunda, hay un rico juego entre la exposición y la sugestión. Jodorowsky saca muchos elementos a la palestra a través de unas imágenes con un poder de fascinación y de connotación tremendo: las estampitas con la historia de Santa Lirio, el lanzamiento de cuchillos, ¡el entierro del elefante! Evidentemente no estamos ante un mero tratado de psicoanálisis.

El trauma queda en hibernación muchos años, hasta que el sexo lo despierta (y precisamente con la que el padre le ponía los cuernos a la madre, ¡olé!) y, claro, inmediatamente es evocado el recuerdo de la madre (el super yo represivo), que toma las riendas del asunto, cortando de raíz cualquier intento de liberación. Casi simultáneamente la fuerza opuesta, representada en la niña-hada ahora convertida en muchacha que aporta el amor, también sepone en funcionamiento. Al mismo Jodorowsky le he oído decir que la relación con su madre fue muy mala, nunca lo tocó. Desde que él abandonó su casa bien joven, no volvió a hablar con ella. Sólo cuando la madre estaba en el hospital y él intuyó que iba a morir, le escribió una carta y la envió a su hermana para que se la leyera, pero la carta llegó un día después de la muerte de su madre.

(por aquí iba:-))

Esta segunda parte es mucho más simbólica. Los personajes son verdaderos arquetipos escenificando la lucha psicoanalítica que está ocurriendo. Siempre me he imaginado esta parte como un gran guiñol. Quedaría muy bien. Para representar la personalidad escindida de Félix, Jodorowsky no recurre al travestismo como en Psicosis, sino que directamente corporiza esa doble personalidad. La madre es la cabeza, lo que da la cara, lo que ordena y él las manos, lo que ejecuta, lo que obedece. Preciosa metáfora-símbolo lo de las manos. Unas manos además tremendamente precisas, que por algo es mago. Preciosa también la secuencia donde se nos muestra la situación, esa actuación musical en el cabaret (que a mí de nuevo me recuerda a Lynch).

Venga, termino ya. Como a Ninovska, a mí lo que menos me gusta es el final. No tanto por el rollo del amor. Al fin y al cabo, la niña representa al amor pero también a la vida. Sino por lo de la entrega a la policía y tal. La palabra delito en ningún momento de la película ha sido apropiada. Y aunque también se puede ver como redención, no viene a cuento en absoluto. De repente te sitúa en el mundo real cuando todo transcurría por caminos subterráneos. Además tiene que meter esa absurda cita con esa absurda mujer. Lo único no pertinente, por muy surrealista que parezca la película.


3/7/2007 (18:29)